Los motores Diesel son muy sensibles a los combustibles de mala calidad


El alto grado de prestaciones de los motores Diesel actuales, requiere del uso de combustibles de gran calidad que puedan aportar el nivel de exigencia requerido sin arriesgar la vida del motor.


España se comercializan tres tipos de gasóleo, el de automoción o A, el agrícola o B y el de calefacciones o C.


En los motores diesel la explosión del combustible que sucede en la cámara de combustión se produce por la presión a la que es sometido el combustible dentro de la misma, no se utiliza ningún detonante como sería la bujía en un motor de gasolina.




Si queremos que el combustible genere el rendimiento adecuado a las exigencias que nos demanda el motor, el combustible utilizado deberá poseer una gran capacidad de detonación para ese tipo de motores, lo que se denomina índice de Cetano.





También es muy importante el grado de viscosidad, cuanto más fluido sea se pulverizará mejor favoreciendo su explosión, por el contrario contra menos viscosidad posea peor se pulverizará y podría dañar el sistema de inyección de nuestro coche.


Otro factor importante es que el gasóleo tiende a solidificarse a bajas temperaturas a partir de -12º o -15º bajo cero creando cristales que también pueden dañar el sistema de inyección, para evitarlo, los combustibles de buena calidad en los períodos más fríos, llevan mayor cantidad de aditivos especiales para evitarlo, lo que se denomina gasóleo de invierno.


Hoy en día los motores diesel han experimentado un radical aumento de sus prestaciones y a la par, han reducido su consumo gracias a la inyección directa.


Los fabricantes han desarrollado complejos sistemas de inyección que son capaces de inyectar hasta cinco veces por ciclo a presiones de hasta 200 bares y con unos orificios de centésimas de milímetros creando el llamado patrón de inyección.


Las cada vez más estrictas normas anti-contaminación llamadas EURO, creadas para combatir las emisiones de CO, HC, NoX y partículas de hollín no han impedido que aumenten las prestaciones de los motores y los fabricantes han creado una serie de sistemas que frenan sus emisiones, EGR, filtro de partículas, catalizadores, Adblue y adicionalmente se ha reducido su cilindrada y se ha aumentado las presiones de soplado de los turbos de una manera considerable.

Los combustibles también han ido adaptándose a las exigencias de esos nuevos motores y de las normas EURO, reduciendo su cantidad de azufre lo que resta capacidad de lubricación, por lo que el combustible necesita aditivos especiales que garanticen ese extremo con garantías.


Los aditivos son lo que marca la diferencia en la calidad de los combustibles, las refinerías realizan un refinado básico igual para todos sus clientes, gasolineras abanderadas o no abanderadas, pero luego está la calidad del aditivos que se les añade para conseguir que el combustible consiga el equilibro entre viscosidad y lubricación, controlar su solidificación, su capacidad detergente para mantener limpios el circuito de inyección y reducir la generación de los residuos de su combustión, esos aditivos son caros y las petroleras los añaden en mayor o menor grado y calidad en función de las demandas de sus clientes.

Como los aditivos son caros, en ocasiones se dan casos en los que los propios clientes de las refinerías una vez comprado el combustible lo adulteran, no solo compran el que menos aditivos tenga, si no que pueden añadir aceites vegetales, desechos de refinado, agua, como consecuencia alteran su composición y varían sus propiedades, que pueden llegar hasta romper el motor dependiendo del grado de alteración que haya sufrido el combustible y de su tiempo de uso.






Cuanto más complejo y moderno sea el motor, mayor será su vulnerabilidad frente a combustibles adulterados o de mala calidad.




Los síntomas más leves que podríamos sufrir, sería una merma de prestaciones, aumento de humos, aumento del consumo e incluso notar un cambio en el olor del humo, alteración del patrón de inyección, generación de sobrecompresión, generación de turbulencias, detonaciones, autoencendidos, pre-igniciones.


En un nivel superior estaría el circuito de combustible, filtros obstruidos, daños en la EGR , saturación del filtro de partículas.


Un nivel mucho más grave se dañarían los inyectores, electroválvulas, bomba de alta presión.


La avería de mayor gravedad sería el “gripaje” de la bomba de alta, que al descomponerse esparce las virutas por todo el circuito, lo que implica la sustitución de todos y cada uno de los componentes del circuito de combustible.



Como es prácticamente imposible saber la calidad de combustible que repostas en cada momento, salvo que repostases siempre en la misma gasolinera y te facilitara el análisis del combustible cada vez que repostases y siendo también imposible saber durante cuanto tiempo as estado usando combustibles de mala calidad, nadie puede estar exento de poder tener problemas de inyección o de mal rendimiento del motor en un momento determinado.


Por eso, parece razonable llevar un mantenimiento que en la medida de lo posible nos ayude a paliar las posibles consecuencias del uso de combustibles de baja calidad y para ello, la TECNOLOGÍA CONVERGENTE del siglo XXI aplicada a la automoción, nos puede aportar soluciones para el primer grado de síntomas, si la incorporamos al mantenimiento habitual, pudiendo recuperar las prestaciones perdidas, reduciendo los humos y consumo, restaurando el patrón de inyección, eliminando las turbulencias, restaurando la compresión etc... para los restantes niveles de averías por desgracia no podría ayudarnos y tendríamos que acudir a la mecánica convencional con la sustitución o reparación de los componentes dañados.


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